Templo de Leibniz - Visita Hannover

Amaneceres y atardeceres

Templo de Leibniz

El imponente pabellón se alza sobre una pequeña península, unida por dos estrechos puentes en arco que cruzan un pintoresco estanque. Un idílico paraje verde y un oasis de paz en el Georgengarten, ideal para una cita romántica al atardecer. 

Vista desde el Templo de Leibniz

El «Monumento a Leibniz» (como también se conoce al templo circular de Hannover, visible desde lejos) situado en la colina es un lugar de encuentro muy popular, sobre todo cuando hace buen tiempo, entre parejas de enamorados y excursionistas con su cesta de picnic.

Una cita con un genio

Templo de Leibniz

El templo circular y abierto por todos los lados situado en el Georgengarten rinde homenaje al erudito universal Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716). El primer monumento público de Alemania dedicado a una persona no noble se construyó entre 1787 y 1790 según los planos del consejero de la corte de Hannover Johann Daniel Ramberg y, en aquella época, aún se encontraba en la plaza de desfiles y ejercicios frente al Leineschloss, la actual Waterlooplatz. En los años 1935 y 1936, el imponente templo de arenisca con sus doce sencillas columnas jónicas fue trasladado a su ubicación actual en el Georgengarten.

Un espacio de juego y un escenario para el teatro de verano bajo el cielo

En el lado oeste del templo circular, bajo la cúpula, figura la inscripción «GENIO LEIBNITII» en grandes letras doradas. En los amplios prados que hay delante, la gente suele jugar al frisbee y los perros se encuentran con otros perros para corretear sin correa, mientras que aquí y allá familias o amigos disfrutan de una barbacoa al aire libre bajo la cálida luz del sol poniente. Antes de que comience el espectáculo en el cielo, merece la pena echar un último vistazo a Gottfried Wilhelm Leibniz: cuatro escalones conducen hasta el pedestal de piedra situado en el centro, donde se encuentra una copia del busto del genial erudito. El original, de mármol de Carrara, que el escultor irlandés Christopher Hewetson realizó en Roma en 1788, puede verse hoy en día en el Museo del Palacio de Herrenhausen, tal y como se puede leer en la placa de bronce situada en la parte trasera del pedestal. La copia del busto, que mira hacia el cercano Museo Wilhelm Busch, lleva (al igual que el original) la inscripción «LEIBNITZ»; la «tz» en lugar de una «z» en el nombre era bastante habitual en la época de Leibniz. Probablemente, el distinguido erudito habría reaccionado con serenidad y ecuanimidad ante el bullicio veraniego a su alrededor (o más bien en torno a su templo), pues el genio inquieto que llevaba dentro solía tener otras cosas en mente: ««Si a la mayoría de las personas se les permite disfrutar de los placeres comunes, a mí se me permitirá trabajar por el progreso de las ciencias». Cada uno tiene sus gustos y preferencias, pero hay que reconocer que la puesta de sol sobre el ya entonces encantador Georgengarten sin duda también le habría gustado a Leibniz y —quién sabe— quizá incluso le hubiera inspirado nuevas genialidades.

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