Gran parte de la obra de Rainer Kriester (* 1935 en Plauen) gira en torno a cabezas abstraídas, a las que él mismo denomina «signos de la cabeza». La instalación de la obra «Gran cabeza herida» en la Plaza de los Derechos Humanos se llevó a cabo sin referencias directas al ayuntamiento o al museo; no representa, sino que crea un espacio tranquilo para el encuentro personal. Su título invita a buscar fracturas, desviaciones, irregularidades y, en última instancia, a asociar estados, situaciones o explicaciones. El gesto (protector) de unas manos desmesuradas puede ofrecer algunas pistas. » Ubicación: Plaza de los Derechos Humanos (frente al Museo August Kestner)