Desde lo alto de los tejados de la ciudad, en la planta de aparcamiento de la calle Röselerstraße, se disfruta de unas vistas impresionantes del perfil urbano del centro y de un panorama que abarca desde el Nuevo Ayuntamiento hasta el Antiguo, pasando por la iglesia del Mercado y llegando hasta el Deister.
Simplemente tomarse un respiro, desconectar, quedar con amigos, disfrutar de cerca del verano, el sol y las vistas únicas de la ciudad, escapar del ajetreo del día a día, tomarse algo tranquilamente y relajarse; en definitiva, entregarse a la vida y al dulce ocio, y dejarse llevar.