Un proyecto piloto de la empresa de servicios energéticos Enercity, con sede en Hannover, en colaboración con la cooperativa de viviendas Ostland, demuestra cómo los usuarios de la calefacción urbana pueden reducir significativamente sus emisiones de CO₂ gracias a la inteligencia artificial (IA). En total, unas 2.000 personas repartidas en aproximadamente 900 viviendas se benefician ya de esta nueva tecnología, y con ellas también el propio sector inmobiliario. Hay más proyectos previstos, según informó la empresa el 22 de septiembre de 2020.
El software, basado en tecnología de inteligencia artificial, integra los edificios en el proceso de optimización del sistema de calefacción urbana y, a partir de mediciones continuas en tiempo real, adapta dinámicamente la regulación de los edificios calefactados a las necesidades reales. Gracias al software de control con autoaprendizaje, todas las partes se benefician: los inquilinos se alegran del ahorro en los costes energéticos, la cooperativa de viviendas de unas mejores posibilidades de análisis y comunicación, y Enercity de una mayor flexibilidad y de temperaturas más bajas en la red de calefacción urbana. Y es que, en particular, la temperatura de retorno influye de manera decisiva en el rendimiento de una instalación de calefacción: si se reduce de 60 a 40 grados centígrados, la potencia calorífica puede aumentar hasta en un 70 %. Cuanto más bajo sea el nivel de temperatura de la red de calefacción, mayor podrá ser la proporción de fuentes de calor renovables.
Con el uso de la inteligencia artificial, la calefacción urbana se adapta a los requisitos de una «ciudad inteligente», ya que, en la mayoría de las redes de calefacción, el lado del cliente —es decir, el mundo más allá de la estación de transferencia— no se ha integrado hasta ahora de forma activa en el funcionamiento de la red. «Tras un año, el proyecto piloto arrojó un ahorro energético de alrededor del nueve por ciento y una reducción de hasta diez grados Kelvin en las temperaturas de retorno de la red. También se redujeron las emisiones de CO2», afirma la directora de enercity, la Dra. Susanna Zapreva. La digitalización permite optimizar la red de calefacción urbana desde la producción hasta el cliente.
Tras la positiva experiencia piloto con el software de autoaprendizaje basado en la nube, enercity equipó en una segunda fase otros 100 edificios de viviendas conectados. Desde entonces, unos 2 000 residentes de 900 viviendas se benefician del sistema de control basado en inteligencia artificial. La satisfacción de los clientes ha aumentado notablemente. «Gracias al sistema de control, nuestros inquilinos disfrutan de una calefacción agradable y confortable que ahorra energía y protege el clima. Además, la comunicación con los técnicos de servicio de enercity es más sencilla. En caso de quejas, estos acceden en tiempo real a datos reales de nuestros inmuebles y ofrecen propuestas de solución más rápidas y específicas», señala Andreas Wahl, miembro de la junta directiva de Ostland, al enumerar las ventajas. La cooperativa de viviendas gestiona en la región de Hannover unas 2.000 viviendas repartidas en 254 inmuebles.
La segunda fase del proyecto se centra más en la optimización de los picos de demanda. El programa controlado por IA contrarresta los picos de demanda mediante su predicción y la regulación inteligente de la calefacción de los espacios, retrasando la activación de la calefacción sin afectar al clima interior. Para ello, el software utiliza los propios edificios como acumuladores de calor distribuidos. El desplazamiento de la demanda y, por tanto, del consumo de calor, reduce eficazmente los picos de carga, lo que se traduce en una reducción de los costes para los clientes. Enercity necesita menos capacidad de generación para satisfacer la demanda. De este modo, la calefacción urbana se convierte en una fuente de calor aún más sostenible para el futuro. Una infraestructura moderna de calefacción urbana contribuye en gran medida a las medidas de las ciudades para frenar el cambio climático. Como ha demostrado el proyecto piloto de Enercity, la clave está en la digitalización.
«El uso del sistema de control inteligente en el proyecto supuso, además de un ahorro energético, una reducción de la demanda de punta de alrededor del 20 %. Una reducción de la demanda de punta de este tipo en la red global permitiría a enercity conectar un 25 % más de clientes a la red de calefacción urbana sin tener que ampliar las capacidades de producción existentes», afirma la directora general de enercity, Zapreva. A largo plazo, el uso de los edificios como acumuladores de calor puede reducir significativamente el uso de calderas de picos de demanda, que sirven para cubrir el aumento de la demanda. El gasto en la generación de calefacción urbana en las centrales térmicas seguiría disminuyendo, y con ello también las emisiones de CO2.
(Publicado el 22 de septiembre de 2020)