El bosque, que linda directamente con las instalaciones, invita a la tranquilidad y la relajación tanto para el caballo como para el jinete gracias a sus extensos senderos ecuestres.
Periódicamente se imparten clases de doma clásica, salto y monta western a cargo de entrenadores cualificados. Se dispone de un picadero circular en el que se puede trabajar a la cuerda, montar, realizar ejercicios en el suelo y trabajo libre.
El tercer fin de semana de agosto se celebra el torneo anual de verano (salto y doma clásica). Todos los caballos disfrutan de amplios boxes con ventana y salen a pastar o al paddock a diario. El club ya ha realizado varias reformas en su picadero: se han renovado el techo y el suelo, y se ha instalado un nuevo sistema de iluminación (LED) y un equipo de música (altavoces).