Déjese encantar y transpórtese a la vida cortesana del siglo XIX durante una visita.
ATENCIÓN: ¡Debido a importantes obras de renovación, no se puede acceder temporalmente al interior ni a los terrenos exteriores del Castillo de Marienburg!
El Castillo de Marienburg no era solo un lugar de ensueño para la reina María de Hannover. Aún hoy, este castillo —que el rey Jorge V regaló a su esposa María por su cumpleaños y que mandó amueblar «según el gusto y los deseos de nuestra querida esposa […] y pensando en la comodidad»*— sigue cautivando por su mobiliario, conservado casi en su totalidad, y por su aspecto de cuento de hadas. Aunque no fue habitado durante mucho tiempo, el amor de la reina por su «Eldorado», como ella llamaba al castillo, se aprecia en cada rincón. La agitada historia de María, Jorge y sus tres hijos, que terminó en el exilio en Austria, convierte este excepcional monumento histórico en un lugar muy especial.
Castillo de Marienburg: un complejo palaciego de cuento de hadas rodeado de naturaleza
Nueva guía digital
Viaje en el tiempo por Marienburg
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La construcción del Castillo de Marienburg, situado hoy en día en el término municipal de Pattensen (Región Hannover), cerca de Hildesheim, está ligada a una conmovedora historia: el rey ciego Jorge V, último rey de Hannover, regaló a su esposa, la reina María, en 1857, con motivo de su cumpleaños, el monte Marienberg —que desde entonces lleva su nombre— y el castillo que aún estaba por construir. El castillo que lleva su nombre se concibió originalmente como residencia de verano. Así, se diseñó partiendo de una visión romántica de la vida: un castillo de cuento de hadas erigido sobre una colina, con torres, capilla y mobiliario creado expresamente para él, así como bóvedas pintadas con gran imaginación.
Los arquitectos Conrad Wilhelm Hase y Edwin Oppler construyeron finalmente el palacio entre 1857 y 1867 en estilo neogótico. La construcción aún no estaba del todo terminada cuando, en 1867, el Reino de Hannover perdió la guerra contra Prusia. La reina María se vio obligada a trasladarse con su corte del Palacio de Herrenhausen al Castillo de Marienburg, su residencia privada. A raíz de los continuos disturbios políticos, la reina María siguió a su marido al exilio en Austria en 1867. Nunca regresaron a Hannover.