Es esa vista encantadora del Calenberger Land: desde aquí arriba se divisan los prados y los campos hasta el horizonte. Allí se perfila la silueta de Hannover. ¡Qué delicia! Y vuelva, porque la naturaleza se viste de colores diferentes en cada estación. Ya sea para hacer senderismo, montar en bicicleta o bajar en trineo: el Deister Alm, con su terraza, ofrece comida y bebida.