La cabeza de bronce, de un brillo dorado y estilo silueta recortada, del erudito universal mide 2,50 metros de altura y muestra, en una de sus caras, el sistema numérico binario. Leibniz se dio cuenta de que, partiendo de dos símbolos, se pueden representar todos los valores numéricos, y sus ideas tuvieron un gran alcance: el cálculo de los ordenadores actuales se basa en los números cero y uno. En la otra cara del monumento, diseñado por el profesor Stefan Schwerdtfeger, se puede leer el lema de Leibniz: «Unidad en la diversidad». Esta obra conmemorativa, que pesa 750 kilogramos y cuenta con un zócalo de granito, adorna desde 2008 la animada y popular esquina entre la Georgstraße y el Operndreieck.