Para Michelle, lo importante no es tener tantos sellos como sea posible en su pasaporte, sino las numerosas experiencias y momentos que se viven al viajar, así como los recuerdos y reflexiones que uno se lleva consigo. Un año de instituto en Estados Unidos, un intercambio escolar en Suecia, unas prácticas en Bruselas y unas vacaciones de trabajo en Nueva Zelanda: todo eso ya lo ha visto Michelle del mundo. Ahora ha decidido hacer muchos viajes cortos a ciudades europeas. A finales del verano de 2016 estuvo de visita en Hannover.